Suplementos alimenticios: dosis, overage y lo que dice la etiqueta

Formular un complemento alimenticio es hacer que coincidan tres cifras que rara vez coinciden solas: lo que declara la etiqueta, lo que hay en la cápsula el primer día y lo que queda a los dos años.

En un complemento alimenticio, la etiqueta hace una promesa numérica: 400 mg de magnesio por dosis diaria, un 107 % del VRN. Esa cifra tiene que cumplirse el día que el producto se analiza, que puede ser dos años después de fabricarlo, en un almacén que ha pasado un verano a 32 °C.

Formular suplementos consiste en gran parte en gestionar la distancia entre lo declarado y lo real. Hay tres trampas, y las tres son de aritmética.

Trampa 1: la forma química no es el nutriente

Declaras magnesio. Añades óxido de magnesio, que contiene aproximadamente un 60 % de magnesio elemental. Para aportar 400 mg de magnesio necesitas unos 667 mg de óxido. Si usas citrato de magnesio, con alrededor del 16 % de magnesio, necesitas unos 2.500 mg: casi cuatro veces más masa, lo que cambia por completo el tamaño de la cápsula y el número de unidades por toma.

Cada sal tiene su factor. Algunos de los más habituales:

Forma Nutriente Contenido aprox.
Óxido de magnesio Mg 60 %
Citrato de magnesio Mg 16 %
Bisglicinato de magnesio Mg 14 %
Sulfato de zinc monohidrato Zn 36 %
Bisglicinato de zinc Zn 20 %
Carbonato de calcio Ca 40 %
Citrato de calcio Ca 21 %
Ácido L-ascórbico Vit. C 100 %
Ascorbato sódico Vit. C 89 %

El factor de conversión tiene que estar en la ficha del ingrediente, no en la cabeza del formulador. Es exactamente el mismo principio que el porcentaje de activo en cosmética: lo que compras no es lo que declaras.

Y ojo: solo cuentan las formas autorizadas en la normativa aplicable. Una fuente no admitida invalida el producto por muy buena que sea su biodisponibilidad.

Trampa 2: el overage

Las vitaminas se degradan. La C y la B12 son especialmente sensibles a humedad, calor y luz; la A y la D, a la oxidación. Si formulas exactamente la cantidad declarada, a los dieciocho meses estarás por debajo, y el análisis lo dirá.

El overage es el exceso que se añade para que el valor declarado se cumpla durante toda la vida útil. Su tamaño depende de la vitamina, de la matriz, del envase (blíster frente a frasco con desecante) y del perfil de degradación medido en el estudio de estabilidad.

Órdenes de magnitud que se ven en la industria:

Nutriente Overage típico
Vitamina C 10-30 %
Vitamina B12 20-50 %
Vitamina A 15-30 %
Vitamina D3 10-25 %
Ácido fólico 10-20 %
Minerales (sales inorgánicas) 0-5 %
Probióticos (UFC) 50-100 %

Consecuencias que hay que tener presentes: el overage cuesta dinero (a veces mucho, en activos caros), ocupa espacio en la cápsula y no puede llevarte por encima de los límites máximos de seguridad. Es una decisión de compromiso, y debe estar documentada con el estudio de estabilidad que la justifica.

En el modelo de datos, esto significa que una línea de fórmula tiene tres cifras distintas: cantidad declarada, cantidad formulada (con overage) y cantidad de materia prima (aplicando el factor de conversión y la riqueza del lote). Las tres tienen que ser visibles a la vez. Si tu herramienta solo guarda una, alguien está haciendo cuentas a mano.

Trampa 3: la unidad de referencia

¿400 mg por cápsula o por dosis diaria de dos cápsulas? Parece trivial y es la causa de una parte notable de los errores de etiquetado. La fórmula se trabaja por unidad de producción (el kilo de mezcla, el lote de comprimidos); la etiqueta habla por dosis diaria. Entre ambas hay al menos dos divisiones —peso por comprimido, comprimidos por toma— y cada división es una oportunidad de equivocarse.

La regla: define la unidad declarable en el producto y que el sistema haga las conversiones. Nunca conversiones mentales en una reunión.

Y la parte no numérica: las declaraciones

Las alegaciones de propiedades saludables solo pueden usarse si están autorizadas, con el nutriente en cantidad significativa (habitualmente el 15 % del VRN por porción) y en la redacción admitida. «Ayuda a reducir el cansancio y la fatiga» es una fórmula concreta; una paráfrasis creativa no lo es.

Práctico: guarda en el maestro, junto al nutriente, las declaraciones que habilita y el umbral. Es el trabajo previo que permite saber, al formular, qué claims sostienen las cantidades actuales sin abrir el reglamento. La lógica es la misma que la del Nutri-Score estimado: información regulatoria disponible mientras decides, no después.

Checklist mínima antes de aprobar un suplemento

  • Factores de conversión aplicados y verificados para cada nutriente.
  • Overage justificado por estudio de estabilidad, no por costumbre.
  • Contribución al VRN calculada y coherente con la etiqueta.
  • Límites máximos respetados.
  • Formas químicas autorizadas.
  • Declaraciones verificadas contra la lista autorizada.
  • Excipientes y alérgenos declarados.
  • Coste por dosis calculado con el overage incluido, que es lo que realmente pagas.
Por PlanerLab 10 de marzo de 2026 En Suplementos